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Los saberes de las mujeres indígenas y el maguey-mezcal

Los saberes de las mujeres indígenas
y el maguey-mezcal

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Por: Yesenia Hernández

Día internacional de los pueblos indígenas.

La Resolución A/RES/49/21 [1] emitida en el año 1995, por la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, establece que, cada 9 de agosto se conmemore el “Día internacional de los pueblos indígenas”. La edición 2022  de dicha conmemoración corresponde al “papel de las mujeres indígenas en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional” que parte del reconocimiento de que “las mujeres son pilares esenciales en las comunidades y pueblos indígenas y juegan un papel crucial en la preservación y transmisión de los conocimientos y prácticas tradicionales” (ONU, 2022)[2].

El papel de las mujeres mezcaleras en la preservación y transmisión del conocimiento tradicional de elaboración de este destilado mexicano

Existen regiones del mundo donde los conocimientos tradicionales de las comunidades indígenas persisten, siendo aplicados de forma cotidiana e incluso, representan la base de las economías locales,  trascendiendo al ámbito comunitario y local. Tal es el caso del estado de Oaxaca, en donde estos saberes colectivos (que se caracterizan por ser transmitidos de generación en generación, para permitir a las sociedades adaptarse y coexistir con el medio) están presentes día con día; orientando la vida de personas, familias, grupos y comunidades. Parte de estos saberes son diferenciados al interior de los pueblos,  dependiendo del grupo social que los ostenta, por ejemplo: factores como la edad, el sexo o la ocupación, definen los tipos de conocimientos con que una persona cuenta. Otros, son compartidos entre distintos grupos, ya sea de forma voluntaria o, porque los procesos socio culturales, políticos o económicos han promovido este cambio.

 

Un ejemplo del conocimiento tradicional compartido entre hombres y mujeres está relacionado con la elaboración del mezcal,  destilado que no obstante la carencia de evidencias históricas contundentes sobre su origen prehispánico cuenta con fuerte arraigo en diversas comunidades indígenas de estados como Oaxaca, Guerrero, Michoacán o Puebla. En estas sociedades, el mezcal es en su mayoría de tipo tradicional, producido por unidades familiares en donde todos los miembros participan

mujeres mezcaleras

Maestras mezcaleras de San Baltazar Chichicapam, con trabajadores. Foto: CIATEJ

Los procesos para la elaboración del mezcal se caracterizan por integrarse de una complejidad de pasos, orientados por saberes sumamente especializados;  que abarcan desde la producción de agaves hasta el punto exacto y las necesidades de cada etapa de la elaboración. En este caso,  a pesar del casi nulo reconocimiento de la contribución de las mujeres en los procesos de producción de maguey y mezcal, existen diversas comunidades zapotecas o chontales de Oaxaca,  en donde este género participa en momentos como la colecta de semillas de agaves silvestres,  reproducción de hijuelos de maguey Espadín (actividad que, generalmente se realiza a nivel doméstico) siembra, cuidado y cosecha de las pencas. Respecto al procesamiento, se ha encontrado que las mujeres, cuentan con conocimientos que les permiten desde apoyar en ciertas etapas de la producción como el troceo de pencas hasta “sacar un lote”. De acuerdo con diversas fuentes de información, las mujeres mezcaleras adquirieron sus conocimientos del padre, hermanos, esposos o en últimos años,  por cuenta propia como el caso de una productora de Matatlán, quien visitó palenques como voluntaria para aprender del proceso.

Los conocimientos tradicionales de las mujeres en torno a la cadena de valor maguey mezcal, no solo se centran en estos procesos, además abarcan saberes relacionados con otros usos, como el medicinal de algunas especies de agaves o del mezcal, como lo ha contado la maestra Sosima Olivera  de la región de Yautepec (CEMMEZ, 2021). Aunado a esto, existen atributos únicos sobre la pertinencia de la participación del género femenino como expertas. Por ejemplo, se sabe que, en algunos palenques, las mujeres al contar con una percepción diferenciada que los hombres sobre las características organolépticas del mezcal, contribuyen a dotar de mayores espectros de sabores y aromas a la producción. Otra ventaja  es el interés por incrementar los habilidades para mejorar la producción, aunado al involucramiento con la sostenibilidad, a través del rescate de especies silvestres, interés por reducir el impacto ambiental y a ser guardianas de las tradiciones asociadas con el mezcal; aunado a esto, se ha identificado que las mujeres cuentan con cierta curiosidad para realizar ciertas actividades de forma eficiente, tales como el etiquetado o envasado.

Los desafíos de las Maestras mezcaleras como guardianas de los saberes del mezcal.

Diversas partes interesadas y ciertos eslabones de la industria misma empiezan a plantear el análisis de los aspectos de género vinculadas a la producción de maguey- mezcal y es cada vez más común el uso del término “maestra mezcalera” que antes era exclusivo de los hombres,  hombres para referirse a alguien que cuenta con alto grado de conocimientos y destrezas para la elaboración del mezcal. Las mujeres mezcaleras, con las que he convivido, están conscientes de su papel como “guardianas de estos saberes”  y de los elementos naturales y culturales relacionados con esta actividad productiva, cuentan con interés por incrementar sus conocimientos para preservar esta tradición e incluso, mejorar los procesos y participar de la sostenibilidad a partir de su incursión con otro tipo de conocimientos, como una querida amiga de Tapanalá, quien además de ostentar conocimientos tradicionales para la elaboración del mezcal al ser una cuarta generación de mezcaleros, actualmente cursa  el doctorado, para que, con base en el diálogo de saberes, cuente con mayores capacidades para  fortalecer la producción de su familia, proteger al medio ambiente  y la propiedad intelectual del mezcal campesino de su región y dotar de reconocimiento a los destilados de su región.

Foto: Revista Líderes

Como se ha visto, el conocimiento tradicional de las mujeres  es importante para la cadena de valor del maguey – mezcal, pero esta valía es subvalorada y se enfrenta a diversos retos como, la poca o casi nula visibilidad y por ende, el mínimo reconocimiento o participación en los beneficios que esta industria genera; carencia de acceso a propiedad o titularidad de las unidades de producción o palenques o a recursos, biopiratería de sus conocimientos sobre el mezcal y los usos diversificados de agaves y de esta bebida;  estigmatización, principalmente en aquellas comunidades más tradicionales,  violencia  de distintos tipos y sobre carga de trabajo ( doble o triple rol) al combinar las actividades domésticas con los procesos de producción, careciendo del apoyo de otros integrantes de la familia.

Sin duda, el mezcal como actividad económica es una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de las familias campesinas, pero ante las condiciones que prevalecen en torno a las relación de género en esta cadena de valor; la gran interrogante que nos queda es ¿de qué forma,  el conocimiento tradicional de las mujeres magueyeras y/o  mezcaleras, al ser reconocido, integrado y protegido, contribuirá a la reivindicación de este sector,  al fortalecer su autoestima, economía y oportunidades  para mejorar su calidad de vida?

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